lunes, octubre 31, 2005

una por día

para retomar el ritmo perdido, me propuse escribir una entrada por día. una frase, una idea, un dicho, una interjección, lo que sea.

por ejemplo, "tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe".

yo cuando era chico (leáse, cuando estaba en segundo año del secundario) pensaba que el cántaro era un pájaro. de esta creencia se derivaban dos imágenes posibles: por un lado, tanto iba el pájaro a la fuente que al final la rompía, por lo que el pájaro debía ser un pájaro enorme, pesado, con piernas gigantes y peludas y un pico descomunal. por el otro, tanto iba el pájaro a la fuente que al final él mismo se rompía, por lo que el pájaro debía ser muy frágil, como un pajarito de cristal que yo imaginaba todo roto, en pedacitos, hecho añicos, junto a la fuente.

pensando en mi asociación entre el cántaro y los pájaros, me di cuenta de que tal vez respondía a la contaminación de otro dicho: "una golondrina no hace al verano". ambos dichos circularon por el aula de segundo año. uno lo dijo una profesora de latín. el otro, una profesora de francés. no recuerdo quién dijo cuál, pero era fácil, sin duda, volar de un dicho al otro.

domingo, octubre 30, 2005

entre ellas y yo

nunca fui un cazador ni un guerrero, nunca tuve espíritu de conquistador... me hubiese gustado alguna vez, quizás, experimentar ese tomar las armas, sostener el escudo y mandarse para adelante... hoy, ya poco me importa, pero hubiese estado bien, creo, ser por un tiempo un cazador, ir con alma y cuerpo al frente... siempre me sentí muy desprotejido para hacerlo, muy vulnerable. y creo que si nunca estuve en el frente, fue por eso. (...) no quiero decir con esto que nunca haya intentado conquistar una chica en una noche (por lo general sin mucha suerte), pero nunca tuve una temporada de caza. nunca me gustó "ir de levante"... claro que no es esto algo exclusivamente mío. creo que, sacando a mis amigos gays, a ninguno de nosotros nos gustaba mucho "ir de levante". claudio, tal vez, es el que tenía y sigue teniendo un espíritu más cazador. pero es cierto que él es de otra generación. (...) con las chicas, mis amigos straight y yo siempre tuvimos una actitud más "lost in translation" (claudio definió nuestra manera de jugar al fútbol con la misma película, básicamente por nuestra actitud relajada, cool, hipersensible). al encarar una relación con una chica creo que nosotros siempre nos sentimos más bill murray que brad pitt; provocando encuentros fortuitos, situaciones, más que desenvainando una espada... eso no significa, claro, que uno no pueda hoy terminar saliendo con una princesa, o con la chica más linda del mundo, de la cual uno está locamente enamorado, el único territorio en que a uno realmente lo derrotaban. no se trata esto de una narrativa del fracaso. me refiero más bien a una cuestión de actitud o de estilo... (...) no, nunca fui un cazador. es que yo siempre me puse muy nervioso. ayer me acordaba, por ejemplo, de una noche en que caminaba en brooklyn con una chica de la cual en ese momento -creía yo- estaba perdidamente enamorado. la conocía muy poco, pero al ser francesa y muy linda creo que yo le transfería características de cierta chica que conocí en francia y luego en españa (pero que en realidad es argentina) y que me gustaba mucho... no importa, la cuestión es que caminábamos por brooklyn y yo estaba muy nervioso. la caminata tenía un final ya prefigurado, que era la estación de metro (yo había ido a visitar a su roommate y estaba yendo a una fiesta; ella justo salía e iba a otra fiesta). yo llevaba conmigo una botella de fernet (a la casa adonde iba tenía que llevar algo para tomar). después de una breve caminata en la que me rompí el cerebro pensando cosas para decir (sin que se me ocurriera ninguna), nos sentamos en los bancos de la estación a esperar el metro. y yo, tan nervioso como estaba (porque no puedo hecharle la culpa a la torpeza; ya que nunca fui muy torpe, salvo con las chicas), tan nervioso como estaba, apoyé la botella en el piso con tanta fuerza que la rompí. por supuesto, primero me hice el boludo... tal vez -pensé- la bolsa aguantaría el caudal de fernet que saliera de la botella y podría dejarla ahí sin que nadie (sin que la chica) se enterase de nada... a uno se le ocurren ideas tan pelotudas en esos momentos... por supuesto que enseguida alrededor de mis pies se fue extendiendo una mancha como de sangre con olor a hierbas. la mancha crecía y crecía. ella se levantó para no ensuciarse la suela de sus zapatitos (en realidad no hacía falta) y yo hice lo mismo. la situación era horrible. ni siquiera se me ocurrió un comentario gracioso, para reírme de mí mismo, ni un comentario sincero, como "vos me ponés muy nervioso". para cualquiera de estos dos comentarios uno tiene que estar muy seguro de sí mismo. no era el caso. después finalmente vino el metro. yo me bajé tres paradas más tarde y cada uno se fue a su fiesta. yo, sin fernet. (...) ayer comentaba este episodio con javier y claudio. a mí me maravillaba mi inocencia. a ellos mi torpeza. y creo que tienen razón. yo no era un adolescente de quince años, sino un viejo pelotudo de veintisiete que encima se ponía nervioso por una chica mucho más joven que él. (...) no, nunca fui un cazador.

lunes, octubre 17, 2005

william labov

el domingo que viene a hablar a la universidad el señor william labov. para muchos debe ser un perfecto desconocido. pero quienes hayan empezado la carrera de letras en la universidad de buenos aires en estos últimos años y, por lo tanto, hayan tomado lingüística con el señor menéndez, sabrán -si tienen memoria- que labov fue aquel señor que hizo un estudio hace cuarenta años sobre el sonido de la "r" entre los empleados de las grandes tiendas de nueva york, estudio que le valió luego el título de padre de la sociolingüística. (...) la cuestión es que este buen hombre viene a compartir un desayuno con los estudiantes. me lo imagino como un viejito simpático (de hecho, yo lo daba por muerto), como un abuelito que, saliendo por un momento de su diaria ancianidad, viene a charlar con la juventud de hoy. (...) si no fuera porque es a la ocho y media de la mañana de un domingo, tal vez me daría una vuelta, al menos para conocerlo. no es que me interese mucho lo que pueda decir sobre la lingüística, pero para mí es como un personaje retro de mis años en puan. le tengo cariño como le tengo cariño, por ejemplo, a dom adams (dicho sea de paso, que descanse en paz). para mí labov es como un héroe de la infancia, con su libretita y su lápiz entrando a macys y combatiendo con esas precarias herramientas a los lingüistas retrógrados y demodés de su época. (...) imagino un escenario posible. voy al desayuno y no va nadie (como seguro sucederá un domingo a las ocho y media de la mañana). como hay poca gente, organizan una ronda de presentación en la que cada uno dice por qué fue a tal evento, qué le interesa de la teoría de labov. ¿y yo qué respondo? ¿"yo sólo vine porque tenía ganas de usar el cono del silencio"?

jueves, octubre 13, 2005

a mí la lluvia

llueve, todo el día, todo el tiempo, en todos lados. y como manahttan es una isla, llueve con viento y los paraguas no te sirven de nada. estoy de mal humor, para no desentonar con el día. (...) leí el blog de lau y no sólo no pude ir a la presentación de gog y magog (cosa que ya sabía de antemano) sino que incluso llegué tarde para desearle suerte. no sé si es que estoy inundado de lluvia o de trabajo, pero los días se me van de las manos sin hacer nada y desaparezco de los lugares que más me gustan. (...) desde el viernes pasado que llueve y va a seguir lloviendo hasta el domingo. más de una semana sin ver el sol. es lógico que el mood de la gente se ponga un poco irascible, o al menos el mío. hoy me enojé con mis estudiantes porque no estudian (igual mis enojos son un chiste, no se la cree nadie). (...) encima hoy me olvidé las llaves en casa. estoy esperando que llegue javier, mi roomate, a la oficina para que me preste las suyas. no veo la hora de llegar a casa y sacarme estos pantalones empapados. (...) acaba de llegar javier. ergo, me voy para casa. (...) llueve, todo el día, todo el tiempo, en todos lados.

sábado, octubre 08, 2005

comida de la india

ayer fui a cenar a la casa de una amiga. una cena sencilla. seríamos nueve. la composición era la de una típica cena de nueva york: venezuela, alemania, india, estados unidos, méxico, uruguay, argentina. una casa hermosa, de una pareja: él fotógrafo, ella estudiante de letras. tomamos vino, comimos platos típicos de la india. terminamos discutiendo sobre la abstracción de las ideas o de los sistemas de pensamiento. yo renegaba de esa abstracción, decía que toda idea era concreta. nunca nos pusimos de acuerdo. (...) fue una de esas situaciones en las que me reconcilio con la vida pequeña y su muerte pequeña. esas situaciones en las que no tengo idea para qué mierda estoy en nueva york, pero que sin embargo disfruto.

martes, octubre 04, 2005

la prueba de que no estoy loco


en el fondo, el conductor de tele con camisa verde agua que me mira mientras como.

cuadros colgados

estábamos en tucumán, sentados en la calle, en las proximerías de una cancha de paddle (qué moderno). estábamos, claro, haciendo tiempo. el cincuenta por ciento del tiempo en tucumán me la paso haciendo tiempo (eso no sucede en buenos aires ni en nueva york, ni siquiera estando de vacaciones). haciendo tiempo, imagino, para que llegue la hora de jugar. la cuestión es que la pared de enfrente tenía todo el rovoque venido abajo y yo le digo a dani, mi hermano, "mirá qué fiero ese perro". "¿qué perro?" me pregunta. "ahí, en la pared" le señalo. "ahá... -me dice- es realmente fiero". y nos pusimos a buscar figuras en las formas que había dejado el revoque venido a abajo. otro perro, un caballo, un elefante, un monstruo (los monstruos son animales hermosos, los encontrás en todas partes, te sacan de cualquier apuro).

el conductor de televisión con camisa verde agua me hizo pensar en esa tarde con mi hermano y en tantos otros momentos (como esa noche en pinamar, con dia, en la que estaba tan fumado que no podía comer helado de la risa que me daba encontrar una carita en cada cucharada que sacaba del pote; si a lacan lo mira una lata de atún, ¿por qué a mí no me puede mirar una cucharada de helado?). y sí, uno se la pasa buscando cuadros colgados. es que las paredes a veces son muy aburridas.

rapto gravitacional

si no hubiera tanta gravedad
los aviones necesitarían menos combustible para dejar el suelo
ergo, los pasajes serían más baratos
si no hubiera tanta gravedad
todo sería más fácil

no, no me convertí en poeta
es que estoy muy quemado

la gravedad de los problemas convoca transformaciones profundas...
ya lo decía chávez

lunes, octubre 03, 2005

...

lunes tres de octubre... los días no pasan más... ¿cuándo llegará diciembre?

estoy cansado de cursar... no puedo creer que siga cursando. empecé en el noventa y seis (si contamos el cebecé). casi diez años. casi un apostolado.

alguien nos mira

la otra noche estaba comiendo en casa con javier, cuando a lo lejos, por la ventana del living, veo que desde el otro lado de la calle alguien nos mira. parecía un locutor de televisión, como de un noticiero. camisa verde agua, corbata negra, sentado a un escritorio o mostrador. por un momento pensé que alguien en la casa de enfrente estaba viendo la tele.

javier se da vuelta y mira en la dirección de la ventana. "¿qué pasa?" me dice. "¿no ves ahí al tipo ese?" le digo. "¿quién? yo no veo a nadie".

como no logro darme cuenta de si es una persona, si es la tele o qué, me acerco a la ventana. ahí me entero de que mi conductor de televisión no era más que un tragaluz de esos que son como pirámides de vidrio. la punta de la pirámide era la cabeza, el resto era el torso. cuando le explico a javier toda la trama, él se rie y me mira como diciendo "tanto leer no te está haciendo muy bien".

yo me enojo porque no entiendo como él no ve a mi conductor de tele. entonces, subo a mi cuarto, bajo la cámara, saco una foto desde donde estoy sentado en dirección a la ventana y se la muestro. "sí... -me dice- ahí está, tenés razón".

contento, ahora, y seguro de no haberme vuelto loco, sigo comiendo, bajo la mirada del conductor con camisa verde agua.