nunca fui un cazador ni un guerrero, nunca tuve espíritu de conquistador... me hubiese gustado alguna vez, quizás, experimentar ese tomar las armas, sostener el escudo y mandarse para adelante... hoy, ya poco me importa, pero hubiese estado bien, creo, ser por un tiempo un cazador, ir con alma y cuerpo al frente... siempre me sentí muy desprotejido para hacerlo, muy vulnerable. y creo que si nunca estuve en el frente, fue por eso. (...) no quiero decir con esto que nunca haya intentado conquistar una chica en una noche (por lo general sin mucha suerte), pero nunca tuve una temporada de caza. nunca me gustó "ir de levante"... claro que no es esto algo exclusivamente mío. creo que, sacando a mis amigos gays, a ninguno de nosotros nos gustaba mucho "ir de levante". claudio, tal vez, es el que tenía y sigue teniendo un espíritu más cazador. pero es cierto que él es de otra generación. (...) con las chicas, mis amigos straight y yo siempre tuvimos una actitud más "lost in translation" (claudio definió nuestra manera de jugar al fútbol con la misma película, básicamente por nuestra actitud relajada, cool, hipersensible). al encarar una relación con una chica creo que nosotros siempre nos sentimos más bill murray que brad pitt; provocando encuentros fortuitos, situaciones, más que desenvainando una espada... eso no significa, claro, que uno no pueda hoy terminar saliendo con una princesa, o con la chica más linda del mundo, de la cual uno está locamente enamorado, el único territorio en que a uno realmente lo derrotaban. no se trata esto de una narrativa del fracaso. me refiero más bien a una cuestión de actitud o de estilo... (...) no, nunca fui un cazador. es que yo siempre me puse muy nervioso. ayer me acordaba, por ejemplo, de una noche en que caminaba en brooklyn con una chica de la cual en ese momento -creía yo- estaba perdidamente enamorado. la conocía muy poco, pero al ser francesa y muy linda creo que yo le transfería características de cierta chica que conocí en francia y luego en españa (pero que en realidad es argentina) y que me gustaba mucho... no importa, la cuestión es que caminábamos por brooklyn y yo estaba muy nervioso. la caminata tenía un final ya prefigurado, que era la estación de metro (yo había ido a visitar a su roommate y estaba yendo a una fiesta; ella justo salía e iba a otra fiesta). yo llevaba conmigo una botella de fernet (a la casa adonde iba tenía que llevar algo para tomar). después de una breve caminata en la que me rompí el cerebro pensando cosas para decir (sin que se me ocurriera ninguna), nos sentamos en los bancos de la estación a esperar el metro. y yo, tan nervioso como estaba (porque no puedo hecharle la culpa a la torpeza; ya que nunca fui muy torpe, salvo con las chicas), tan nervioso como estaba, apoyé la botella en el piso con tanta fuerza que la rompí. por supuesto, primero me hice el boludo... tal vez -pensé- la bolsa aguantaría el caudal de fernet que saliera de la botella y podría dejarla ahí sin que nadie (sin que la chica) se enterase de nada... a uno se le ocurren ideas tan pelotudas en esos momentos... por supuesto que enseguida alrededor de mis pies se fue extendiendo una mancha como de sangre con olor a hierbas. la mancha crecía y crecía. ella se levantó para no ensuciarse la suela de sus zapatitos (en realidad no hacía falta) y yo hice lo mismo. la situación era horrible. ni siquiera se me ocurrió un comentario gracioso, para reírme de mí mismo, ni un comentario sincero, como "vos me ponés muy nervioso". para cualquiera de estos dos comentarios uno tiene que estar muy seguro de sí mismo. no era el caso. después finalmente vino el metro. yo me bajé tres paradas más tarde y cada uno se fue a su fiesta. yo, sin fernet. (...) ayer comentaba este episodio con javier y claudio. a mí me maravillaba mi inocencia. a ellos mi torpeza. y creo que tienen razón. yo no era un adolescente de quince años, sino un viejo pelotudo de veintisiete que encima se ponía nervioso por una chica mucho más joven que él. (...) no, nunca fui un cazador.