jueves, noviembre 03, 2005

ante la ley

el martes volví a ir a la pileta después de mucho tiempo. por supuesto, a los quince minutos estaba destruido. levantar cada brazo era un esfuerzo y un dolor... pero todo esto no viene a cuento. lo que me llamó la atención fue el personal de seguridad que estaba en la puerta del gimnasio. un hombre de unos cuarenta años que en su mano derecha sostenía un espejito de cartera y en la derecha una pincita de depilar con la que se retocaba su barba candado. todos tenemos derecho, claro, a usar una pincita de depilar, pero al ver esta imagen no pudo sino llamarme la atención el contraste con ese otro personal de seguridad que, en el club ciudad de buenos aires, ofrecía un trago de vodka por un cigarrillo. (...) conclusión: una de las trampas de la ley es la variedad de sus rostros.

1 Comments:

Blogger Vic said...

lo que demuestra que el agente de la ley es siempre cobarde, porque lo difícil sería que los guardias se dedicaran a pechar cigarrillos en EEUU y a depilarse en público en Argentina.

12:36 a. m.  

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