martes, octubre 04, 2005

cuadros colgados

estábamos en tucumán, sentados en la calle, en las proximerías de una cancha de paddle (qué moderno). estábamos, claro, haciendo tiempo. el cincuenta por ciento del tiempo en tucumán me la paso haciendo tiempo (eso no sucede en buenos aires ni en nueva york, ni siquiera estando de vacaciones). haciendo tiempo, imagino, para que llegue la hora de jugar. la cuestión es que la pared de enfrente tenía todo el rovoque venido abajo y yo le digo a dani, mi hermano, "mirá qué fiero ese perro". "¿qué perro?" me pregunta. "ahí, en la pared" le señalo. "ahá... -me dice- es realmente fiero". y nos pusimos a buscar figuras en las formas que había dejado el revoque venido a abajo. otro perro, un caballo, un elefante, un monstruo (los monstruos son animales hermosos, los encontrás en todas partes, te sacan de cualquier apuro).

el conductor de televisión con camisa verde agua me hizo pensar en esa tarde con mi hermano y en tantos otros momentos (como esa noche en pinamar, con dia, en la que estaba tan fumado que no podía comer helado de la risa que me daba encontrar una carita en cada cucharada que sacaba del pote; si a lacan lo mira una lata de atún, ¿por qué a mí no me puede mirar una cucharada de helado?). y sí, uno se la pasa buscando cuadros colgados. es que las paredes a veces son muy aburridas.

1 Comments:

Blogger perro de aguas said...

en la casa de mia buela había unos azulejos celestes que parecían estar salpicados. siempre veía a la misma señora con sombrero, pero una vez vi un perro o un oso y después no pude encontrarlo nunca más.
el viernes estuve escribiendo sobre eso.
y sobre una manchita que había en mi casa que era una bailarina en puntas de pie.

3:28 p. m.  

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