lunes, junio 06, 2005

el domingo siempre es domingo

juli decía en su blog que yo sonaba, como siempre, un poco melanco. después de leer eso pensé no incluir la entrada que había escrito el domingo. pero la incluyo igual, qué joder. los domingos son melancólicos por definición.

junio cinco, dos mil cinco: calle del escorial número quince. calle de la madera alta, calle del barco, calle de colón. domingo, hoy salí a caminar solo. sin rumbo específico, como dejándome llevar. fue una manera de volver a aquellos lugares por los que ya había andado. atocha, el reina sofía, los cines luna, la plaza de santa ana. en silencio (porque iba solo). un poco como un peregrino, como rindiendo culto al pasado (¿tendrá sentido?). (...) todas las terrazas de los bares estaban llenas de gente, pero no estaba triste ni me sentía solo. anduve como dialogando con mis recuerdos. no se trata de un diálogo claro. más bien fue un intercambio de impresiones imprecisas. (...) no me sentía solo pero sí notaba una ausencia. no la ausencia de una persona (podría ser lu, claro, y un poco lo era), más bien la ausencia que sentimos cuando volvemos a lugares donde hemos estado, donde fuimos felices (como cuando me siento a fumar un cigarillo en las hamacas de la casa de mi tío). (...) acá en madrid todo es tan igual... todo está donde antes estuvo. pero de alguna manera falto yo. quisiera verme aparecer doblando una esquina, tal como era hace cuatro años. pero no aparezco. (...) el tiempo que pasó parece mucho y poco a la vez. todo está tan al alcance de la mano, y tan lejos. pasaron tantas cosas. no sé todavía si me doy entera cuenta.

(el delay de las entradas tiene que ver con que tengo internet sólo de lunes a jueves.)

por suerte, para combatir cualquier asomo de melancolía tenemos el presente. hoy me encuentro con vicki y maga. todavía no quedamos en nada, pero de seguro el plan incluirá una recorrida de bares.