jueves, marzo 03, 2005

messages to my own answer machine

la segunda noche en harvard, la del sábado, me agarró un ataque de tristeza. empezó más bien a la tarde. fue como una angustia infantil ante el día que se iba. (...) el campus de harvard -edificios viejos, árboles altos- me hizo pensar en esas tardes de domingo en la quinta de mis tíos, tardes en las que lo peor que te podía suceder era que finalmente el día terminase y cayera la noche. volver a casa. (...) cuando éramos chicos teníamos preocupaciones tan básicas, miedos tan primarios...

yo estaba en uno de los cocktails de la conferencia, hablando con nadie. nunca fui muy bueno para ese tipo de situaciones. (...) lo cierto es que me aburre tener que ponerme a hablar de temas académicos. y además soy un poco tímido, tímido y fóbico. me puse a llamar a amigos por teléfono, sin mucha suerte. (...) y en eso apareció la tristeza, una tristeza casi física. la podía sentir, avanzando por el cuerpo. (...) por suerte después me escapé con amanda. fuimos a tomar algo a un bar. y luego vino mora. (...) mora, también fóbica, nos contó cuáles eran sus estrategias para enfrentar ese tipo de eventos sociales. ella usaba también el teléfono. y una vez, en la que no consiguió encontrar a nadie, hasta llegó a pretender que hablaba con alguien, cuando el teléfono en realidad estaba apagado. (...) se nos ocurrió, entonces, que otra opción podía ser dejarse mensajes en el contestador propio, y así surgió el título de un posible libro de poemas: messages to my own answer machine.

hoy volvió un poco esa tristeza crepuscular. puede ser el cumple que se acerca. (...) recién hablaba con mi vieja. y cuando me dijo que le había pasado mi teléfono a mi tía (porque me quería llamar el cinco) tuve que hacer un esfuerzo para contener las lágrimas. no daba ponerme a llorar con mi vieja por teléfono. ella se preocupa demasiado. como toda madre, supongo.

(...)

no quería entristecer tanto este blog... de hecho, si empecé a escribir fue porque leer a juli y a lau me había puesto de buen humor. (...) me voy a terminar de corregir los exámenes de mis estudiantes.