martes, marzo 01, 2005

la camara de los susurros

casi como un susurro fue mi conversación con lau en su cumple. es que la agarré cuando se estaba yendo. pero por suerte la agarré. un minuto más tarde hubiera sido muy tarde. y yo hubiera estado muy triste. (...) apenas susurramos un par de palabras. frases cortas.

en harvard conocí dos personas maravillosas, dos pequeñas hadas que estuvieron ahí para cuidarme durante mi estadía (fueron mis amigas cuando me tocó leer en la conferencia). amanda y rachel. ellas son ese tipo de personas con las que desde el primer día podés reírte sinceramente, hablar de tu vida, de tu viejo, tu vieja, de tus miedos, tus angustias. esas personas con las que no tenés que ponerte a pensar en temas de conversación porque los temas salen solos. y -muy importante- con las que no tenés que andar todo el tiempo sonriendo.

una larga charla con amanda, que me hizo perder el micro y volver a nueva york cinco horas después, fue casi una sesión psicoanalítica. salí vulnerable, confundido y feliz. (...) ellas me mostraron en harvard la cámara de los suspiros. el arco de una enorme puerta que, por una razón física del orden de la magia, transporta los susurros de una punta a la otra sin que las personas que estén en el medio puedan escuchar nada. escenario ideal para leer una carta de amor, dicen ellas. y yo les creo.