tracy
tracy, la labradora que vive en casa, me entiende como nadie. acabo de volver de manhattan, después de pasar un rato por lo de claudio (recién llegado de parís pero con una gripe jodida), acabo de volver y ella, tracy, viene y me trae para jugar un erizo de peluche. era un peluche con el que antes jugábamos seguido, pero que hace un tiempo le había cedido el lugar a un muñeco de plaza sésamo y a un hueso que se alternaban su preferencia. ella hoy me leyó la mente y me trajo el erizo.
espero mañana despertarme para ir a la embajada de canadá. es algo que vengo postergando, pero que ya debería haber hecho.
espero mañana despertarme para ir a la embajada de canadá. es algo que vengo postergando, pero que ya debería haber hecho.
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