la condesa megwen loveless, libertadora del nuyorican poetry café
no sé bien en qué momento la ola de trabajo que hoy me arrastrá adquirió las magnitudes que hoy sabe tener. supongo que no fue en un instante determinado, sino que fue más bien de a poco. obligación tras obligación sumándose lentamente, muy, muy de a poco de manera que yo no me diera cuenta. estoy harto. agarraría el monitor que tengo adelante y lo tiraría por la ventana (para lo cual debería romper el vidrio ya que las ventanas en esta universidad no se abren, por miedo a que uno se tire a sí mismo).
tengo que terminar de preparar las clases para esta semana. tengo que corregir diez mil composiciones. tengo que terminar un trabajo sobre el conde fernán gonzález, libertador de castilla. tengo que darle una mínima forma a lo que voy a leer este domingo en harvard. tengo que seguir ocupándome de la conferencia que estamos organizando en el departamento. tengo que empezar, continuar y terminar otros miles de trabajos. tengo que leer. tengo que poner un poco de orden en mi casa, empezar a guardar la ropa, que ya tomó posesión de todo mi cuarto (duerme conmigo en mi cama). tengo que afeitarme, bañarme, hacer algo por mi estética. tengo que, tengo que, tengo que. estoy harto. (...) la chica que me va a hospedar en boston se llama megwen loveless. el mismo apellido que el de esta ciudad.
y ahora, como si no tuviera nada que hacer, me voy un rato al nuyorican poetry café. es un poco así: cuando uno tiene tantas cosas que hacer, lo mejor es no hacer nada. y después sí, toda la noche laburando como un infeliz. (...) ayer cené una ensalada a las tres de la mañana. hoy todavía no almorcé (y son las nueve de la noche).
igual me queda un resto de buen humor. si no, no estaría escribiendo todo esto (lo hago sobretodo porque es como hablar con juli: hay algo que leí el otro día sobre las canciones, pero no lo tengo acá. cuando llego a casa te lo comento. beso).
tengo que terminar de preparar las clases para esta semana. tengo que corregir diez mil composiciones. tengo que terminar un trabajo sobre el conde fernán gonzález, libertador de castilla. tengo que darle una mínima forma a lo que voy a leer este domingo en harvard. tengo que seguir ocupándome de la conferencia que estamos organizando en el departamento. tengo que empezar, continuar y terminar otros miles de trabajos. tengo que leer. tengo que poner un poco de orden en mi casa, empezar a guardar la ropa, que ya tomó posesión de todo mi cuarto (duerme conmigo en mi cama). tengo que afeitarme, bañarme, hacer algo por mi estética. tengo que, tengo que, tengo que. estoy harto. (...) la chica que me va a hospedar en boston se llama megwen loveless. el mismo apellido que el de esta ciudad.
y ahora, como si no tuviera nada que hacer, me voy un rato al nuyorican poetry café. es un poco así: cuando uno tiene tantas cosas que hacer, lo mejor es no hacer nada. y después sí, toda la noche laburando como un infeliz. (...) ayer cené una ensalada a las tres de la mañana. hoy todavía no almorcé (y son las nueve de la noche).
igual me queda un resto de buen humor. si no, no estaría escribiendo todo esto (lo hago sobretodo porque es como hablar con juli: hay algo que leí el otro día sobre las canciones, pero no lo tengo acá. cuando llego a casa te lo comento. beso).
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