la persona mas linda
hoy salí dos veces en el día. para el frío que hace en la ciudad podría parecer mucho... ¡dos veces! hubo días en los que ni salí. ayer, por ejemplo. pero las de hoy fueron salidas de cinco minutos, por el barrio. casi ni cuentan.
primera salida: fui al correo a buscar los cigarrillos que compré on-line antes de irme de viaje. por fin llegaron. tarde, por supuesto. yo ya tenía los dos cartones que me traje de buenos aires. y encima david me cuenta que están poniendo multas por comprar cigarrillos on-line. algo así como mil dólares. si me llego a comer una multa por unos gauloises rubios (de lo mejorcito que se consigue on-line) que llegaron cuando yo ya tenía mis lucky strike made in argentina, soy la persona más boluda de la tierra. (...) en la cola del correo había una chica bastante linda (estoy siendo generoso). llegué a nueva york sin ningún tipo de entusiasmo, pero mi reflejo de buscar a la persona más linda en cada lugar público al que entro es más fuerte. instinto de supervivencia, supongo. ¿qué pasaría si de golpe todo el mundo exterior desaparece? qué sé yo. lo cierto es que nunca pasa. (...) pude apreciar mejor el encanto de la chica cuando se abrió el abrigo. (...) del correo fui al super. no había mushrooms. nunca hay mushrooms en los super de este barrio.
segunda salida: fui a comprar una tarjeta para hablar por teléfono. no conseguí la que buscaba. por qué comprar una tarjeta que me permite hablar una hora y media si hay tarjetas con las que, por el mismo precio, puedo hablar ocho horas. además, cuando iba de un grocery a otro buscando mi tarjeta de la suerte, me di cuenta de que había salido sin plata. sólo tenía las llaves en el bolsillo. y el encendedor. en fin. no es la primera vez que me pasa. (...) tal vez sea mejor así. no puede ser que apenas llegado ya me cuelgue al teléfono. tengo que regular la ansiedad. pero extraño las charlas en los restaurantes de palermo, en la cocina de casa.
el resto del día estuve en casa. yendo literalmente de la cama al living, pasando por la cocina. tomando mate, comiendo cabrito o tostadas con dulce de leche. si no fuera porque al salir me encuentro con varet street y con un frío que pela, me siento como en buenos aires. todavía escucho con placer el eco del viaje. (...) el mundo va a caer.
primera salida: fui al correo a buscar los cigarrillos que compré on-line antes de irme de viaje. por fin llegaron. tarde, por supuesto. yo ya tenía los dos cartones que me traje de buenos aires. y encima david me cuenta que están poniendo multas por comprar cigarrillos on-line. algo así como mil dólares. si me llego a comer una multa por unos gauloises rubios (de lo mejorcito que se consigue on-line) que llegaron cuando yo ya tenía mis lucky strike made in argentina, soy la persona más boluda de la tierra. (...) en la cola del correo había una chica bastante linda (estoy siendo generoso). llegué a nueva york sin ningún tipo de entusiasmo, pero mi reflejo de buscar a la persona más linda en cada lugar público al que entro es más fuerte. instinto de supervivencia, supongo. ¿qué pasaría si de golpe todo el mundo exterior desaparece? qué sé yo. lo cierto es que nunca pasa. (...) pude apreciar mejor el encanto de la chica cuando se abrió el abrigo. (...) del correo fui al super. no había mushrooms. nunca hay mushrooms en los super de este barrio.
segunda salida: fui a comprar una tarjeta para hablar por teléfono. no conseguí la que buscaba. por qué comprar una tarjeta que me permite hablar una hora y media si hay tarjetas con las que, por el mismo precio, puedo hablar ocho horas. además, cuando iba de un grocery a otro buscando mi tarjeta de la suerte, me di cuenta de que había salido sin plata. sólo tenía las llaves en el bolsillo. y el encendedor. en fin. no es la primera vez que me pasa. (...) tal vez sea mejor así. no puede ser que apenas llegado ya me cuelgue al teléfono. tengo que regular la ansiedad. pero extraño las charlas en los restaurantes de palermo, en la cocina de casa.
el resto del día estuve en casa. yendo literalmente de la cama al living, pasando por la cocina. tomando mate, comiendo cabrito o tostadas con dulce de leche. si no fuera porque al salir me encuentro con varet street y con un frío que pela, me siento como en buenos aires. todavía escucho con placer el eco del viaje. (...) el mundo va a caer.
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