viernes, enero 21, 2005

la mano

y sí, cada tanto uno se reconcilia con la ciudad. la nuestra es una relación de amor odio. (...) ayer salí de la oficina y estaba nevando. lo lindo de la nieve es que te sorprende. es tan silenciosa que no la descubrís hasta que la tenés encima. (...) y que estuviera nevando implicaba dos cosas: una (muy importante) es que no hacía tanto frío. la otra es que la ciudad estaba hermosa. (...) caminé unas cuadras hasta la estación del subte, hasta union square, pero hubiera seguido caminando.

no sé si por el efecto benéfico de la nieve, o porque ayer estuve hablando un rato largo con amigos de buenos aires (lupe, ceci, marian, leo y juan), pero lo cierto es que hoy fue un lindo día. y eso que hoy tuve que dar dos horas y media de clases, hablando delante de treinta y siete chicos que me miran como si les hablara en chino, con una cara no muy distinta a la que ponen los perros cuando les hablás y se hacen los que no te entienden. (...) claro que en el medio te cruzás con cosas muy raras, como los ojos de erum, esa chica de la india (¿hindú, india? nunca supe cómo es el gentilicio) que parecen de otro planeta. ella mira como quien mira la tele, pero sus ojos tienen un brillo entre natural y extraño, una intensidad que te sorprende cada vez que pasás por ellos. un poco como la nieve, porque no se anuncian.

pero sí, hoy fue un lindo día. les escribí a lau y a sol, que fue un poco como estar con ellas. y ahora le escribo a juli, que creo es la única persona que lee esto. ella con su blog me invita a escribir (sigo el suyo todos lo días y me enojo cuando no hay una entrada nueva, pero no se lo digo porque yo mucho no puedo hablar). (...) les escribí a lau y a sol, me tomé un café con nerea (mi gran esperanza) y después fui con claudio al world financial center (enfrente del agujero que dejaron las torres) a ver una pasada del acorazado potemkin con música en vivo (qué culto que soy, ¿no?). la música fue compuesta especialmente e interpretada por la club foot orchestra, una orquesta de san francisco. la verdad es que no esperaba mucho y me encontré con mucho. la peli no la había visto y la música fue lo más. casi se me cae una lágrima en la escena de la escalera de odessa. descubrí que cada vez me resulta más fácil llorar en el cine (llorar con el acorazado potemkin hubiera sido mi record). y además de todo eso, era un espectáculo gratis, concepto que parece que esta ciudad desconoce. (...) a la salida nos encontramos de casualidad con ernesto, un amigo que también había ido. caminamos unas cuadras y nos metimos con claudio en una parada de taxistas pakistaní, donde comimos platos que ya no recuerdo, pero que me dieron el calor suficiente como para llegar a casa. (...) fue todo bien downtown, calles desiertas y negocios cerrados. y después el subte de nueva york, que a veces puede ser tan querible. (...) una cosa es cierta: lo voy a extrañar a claudio.

y sí, cada tanto nueva york te da la mano. (...) escribo todo esto para que después, cuando me toque la mala, me acuerde de que las cosas van y vienen. y escribo para repasar conmigo mismo el día de hoy. (...) espero, claro, que lau y sol me respondan. la felicidad es tan frágil en estas tierras, tan delicada, que necesita que la mimen todo el tiempo. ella es como un copo de nieve, como un pececito en el medio del océano. y un mail sin respuesta se puede convertir para ella en un mal trago... si las amigas supieran lo felices que nos pueden hacer sus mails... (a mí y a mi felicidad).

bueno, me voy a buscar un café, que ya debe estar hecho. y a trabajar un poco.