lunes, enero 24, 2005

aqui me pongo a bloggear

nevó hace dos días y todavía hoy está todo lleno de nieve. todo. las esquinas, las calles, las veredas, los autos. los árboles, la gente, los tachos de basura. las letras en los carteles, las suelas de mis zapatos. incluso adentro del edificio hay nieve, porque el sábado se rompió la puerta y quedó abierta todo el día. (...) y me asomo a la ventana... y empezó a nevar de nuevo.

hablar del clima es redundante. es como reafirmar la realidad, lo que está ahí, delante de nosotros. pero si no lo hacemos, con qué llenamos las veinticuatro horas que tiene el día.

de cualquier forma, no para todos es igual. una amiga portorriqueña me acaba de llamar del aeropuerto. volvió de sus vacaciones en el caribe, donde estuvo buceando, entre peces y corales (hay gente que verdaderamente la pasa muy bien). para ella hablar de la nieve y el frío de nueva york no es redundante, es más bien una patada en los huevos. es darse cuenta que ya no está en puerto rico.

(...)

para el registro de estos días, por si en algún momento se me da por volver sobre ellos: cena en los césar (a pesar de la nieve), polenta con putanesca, tiramisu (¿o tiramisú?), navarro correas y un cigarrillo, de esos digestivos. (...) hace un rato manú me enseñó por el mail la base de la payada (tengo todavía la guitarra que dejó tomi). el costado telúrico se lo debo a borges. quiero decir, a sylvia y a su curso sobre borges.

(juli, no te hagas la salame y no distraigas a tus lectores, yo el primero entre ellos... es lindo esto del blog, ¿no? para mí es casi una compañía.)